El Ermitaño

Una pátina de tiempo descansa sobre las grises losas. El mismo tiempo que ahora parece en suspenso. Es un día gris, triste. Una sobrecogedora quietud envuelve el lugar, apenas roto por el trinar de algún pájaro. Una pequeña ermita custodia la sepultura. Al igual que la tumba, sus ruinosas paredes han visto y oído demasiadas cosas.

713180999_8eb8d521b1

Tumba de Fray Arsenio.

Una figura, surgida de la brumosa espesura que generan los árboles, camina hacía el lugar. Sus negras ropas se mimetizan con la viciada atmósfera del bosque. Casi parece un fantasma. Tras su espectral apariencia los rasgos de una anciana se van perfilando. Un velo cubre su rostro y su gastado cuerpo se apoya sobre un bastón igualmente desgastado. De su mano pende una rosa roja. De ojos azules, profundos como un pozo sin fondo, la anciana se detiene a los pies de la tumba. Y allí, quieta, en silencio, rodeada de sus recuerdos, la anciana lanza la rosa, que cae sobre la tumba, y allí permanecerá hasta que, marchita, su recuerdo se pierda en el tiempo. Como el del hombre sepultado, la anciana y todos nosotros.

“Aquí yace Fray Arsenio
residió en esta comarca 26 años
en esta ermita de la Alameda de Osuna
que le fue donada en caridad por sus méritos
dedicándose constantemente a la oración
y a las más sublimes prácticas piadosas”

Los_duques_de_Osuna_y_sus_hijos

Los duques de Osuna y sus hijos, Óleo sobre Lienzo. 1788, Francisco de Goya.

Este epitafio podía leerse sobre la tumba piramidal que descansa a los pies de la ermita que hay en El Parque del Capricho. Según se cuenta, un mendigo vino a pedir ayuda a los duques de Osuna, Pedro de Alcántara Téllez-Girón (1755-1807) y su mujer Josefa Alonso Pimentel (1752-1834). Accedieron los duques a proporcionarle cobijo pero, a cambio, le pidieron al mendigo que se convirtiera en ermitaño. Este aceptó, pasando a vivir en la ermita que antes hemos mencionado. Pasó el resto de sus días orando por el alma de los duques hasta que murió en 1802. Y hoy, lo único que queda de su recuerdo, es esa pequeña tumba, a los pies de una ruinosa ermita, en uno de los lugares más mágicos de Madrid. No imagino un sitio mejor para Fray Arsenio.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s