Vicente Lunardi

Hacía un frío considerable. El día había amanecido con una pátina de rocío y humedad que lo impregnaba todo. Aunque echando un vistazo a los allí presentes, parecía importar bien poco. Abrigados hasta las orejas, sus ojos estaba fijos en lo que tenían delante suyo, a unos pocos metros. Clero, nobleza y pueblo llano nos congregábamos en las proximidades del Palacio Real para presenciar un acontecimiento único, según se decía. Un aparato que permitía al hombre volar. De momento lo que tenía delante de mis ojos no me impresionaba lo más mínimo. Sobre el pavimento, una enorme tela azul se extendía a lo largo de varias decenas de metros. A su lado, insignificante en comparación con la azulada mole, había una especie de habitáculo de madera.

ascension-en-globo-de-d-vicente-lunardi-1793

 

Detalle del grabado de la exhibición en Madrid.

El ayudante de alguien, supuse, un hombre alto, de rostro afable, revoloteaba alrededor de la tela azul. Parecía muy ocupado aunque yo no veía que hiciera nada. Se limitaba a ir de aquí para allá, con una especie de frascos de colores y a airear la tela azul mientras manipulaba un aparato por el que salía una gran llama de fuego.

Un hombre, de mediana estatura, bien parecido y que por sus andares y gestos era un hombre seguro de sí mismo y de sus capacidades, apareció de repente en escena. No fui el único que amagó un gesto de admiración, pues todos los presentes debimos suponer que aquel hombre era el Capitán Vincenzo Lunardi y un murmullo de expectación prendió sobre nosotros como fuego en un bosque.

Lunardi se detuvo en seco y se quedó quieto, mirándonos. No era un desafío, era una invitación. Una invitación a algo que solo él conocía. Se dio la vuelta y saludó a las alturas. O eso me pareció en un primer momento. Al alzar la vista pude ver, en uno de los balcones, a la mismísima Familia Real saludando al capitán. Al lado de sus Majestades, estaba Godoy, ligeramente retrasado. El gesto de su semblante denotaba confianza. La confianza que solo da el poder.

Pasados unos minutos la tela azul estaba cobrando vida. Desde el suelo se alzaba cuan larga era hacia los cielos. Estaba tomando una forma esférica y ahora puede ver con mayor detalle la decoración de la tela. No era solo azul, unas bandas rojas la recorrían verticalmente y en el centro había una especie de anillo con figuras geométricas. Lunardi y su ayudante trabajaban mano a mano para tenerlo todo a punto.

vincenzo-lunardi

 

Vincenzo Lunardi (1759-1806)

La gran esfera azul y roja se elevaba unos 15 metros del suelo y Lunardi y su ayudante pararon en seco su actividad. El capitán se puso frente a nosotros, nos saludó, se dio la vuelta y con una amplia reverencia, saludó al rey Carlos IV y a la reina María Cristina y sin mediar palabra se subió al habitáculo.

La multitud, y yo mismo, aguantamos la respiración unos instantes. No sabíamos muy bien lo que iba a pasar. Murmullos y cuchicheos se multiplicaban a medida que pasaban los segundos. De pronto, como impulsado por una fuerza invisible, el globo comenzó a ascender. Lunardi, desde el habitáculo, soltaba pequeños sacos que caían al vacío conforme el globo iba ascendiendo.

Todos prorrumpimos en aplausos y exclamaciones de admiración y asombro, familia real incluida. El globo se alejó rápidamente de donde nos encontrábamos. Algunos echaron a correr en un vano intento por seguirle pero desistieron al ver que era tarea imposible. Yo me quede en mi sitio, creo que con la boca abierta, un gesto bastante poco afortunado, aunque creo que nadie reparó en ello. Todos estábamos sin palabras. Según se dijo más tarde, el vuelo tuvo una duración de 2 horas, aterrizando el capitán en el Monte de Pozuelo.

Aquel 8 de Enero de 1793 fui testigo de un acontecimiento que me hizo cambiar mi forma de ver el mundo. Si se podía imaginar, se podía hacer. Vicente Lunardi, y los hermanos Montgolfier antes que él, eran claros ejemplos de aquello.

Anuncios

Una respuesta a “Vicente Lunardi

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s