La Batalla de la Ciudad Universitaria.

16 De Noviembre de 1936

El panorama era desolador. Columnas de humo ascendían como obeliscos de muerte hacia el cielo de Madrid. Disparos y gritos se mezclaban con el sonido del silencio. Sí, silencio, pues cuando los ruidos de la guerra cesaban, un silencio espeso se adueñaba del campus de Ciudad Universitaria.

Al amanecer hemos avanzado desde el Asilo de Santa Cristina. Nuestro objetivo era realizar un reconocimiento ofensivo en dirección al Stádium, pero los mal nacidos de los rebeldes nos han hecho morder el polvo. Bajo fuego intenso de infantería, dejándonos las piernas en el trayecto y ocultándonos allí donde había un escombro o cualquier cosa que pudiera servir de parapeto, hemos avanzando a través del campus hasta que han dado la orden de buscar refugio antes de acabar diezmados como ratas. Nos hemos hecho fuertes en las facultades de Odontología, Medicina y Farmacia. La idea de todo esto era realizar un contraataque, pero más bien nos hemos convertido en el cazador cazado.

Ahora, apoyado sobre una pared al lado de una ventana, espero pacientemente a que algo ocurra. El lugar no lo hemos elegido al azar. Desde nuestra posición tenemos una visión bastante clara del campus, de manera que si intentan atacar por alguno de los flancos o por ambos a la vez, tendríamos tiempo suficiente para percatarnos de ello y actuar en consecuencia. Aunque si deciden atacar con carros nos va a importar bastante poco todo esto.

Durruti-portrait

Buenaventura Durruti (14 de Julio de 1896-20 de Noviembre de 1936). Fotografía tomada en 1936.

Es la primera vez desde que partimos de Zaragoza hace unos pocos días que puedo descansar. Ha sido un avance a destajo. Baja lluvia, viento y nieve, con escaso alimento o ninguno. El día 15 por la mañana llegamos a Madrid, andrajosos y cansados, pero con ganas de entrar en combate. Nuestro comandante, Buenaventura Durruti, había solicitado al alto mando una relación de los frentes más vulnerables. Y aquí estoy ahora, yo y los otros 1400 pobres diablos que formamos esta columna de milicianos.

17 de Noviembre de 1936

Amanece un nuevo día. Hace un frío de mil demonios y seguimos aquí, parapetados en el mismo punto donde estábamos ayer. Sin avanzar pero sin retroceder. Siento que estamos perdiendo el tiempo.

Ésta espera me está carcomiendo por dentro. Trato de no pensar en lo que está por venir, pero es inminente. Casi no cruzamos palabra mis compañeros y yo. Todos somos demasiado conscientes de que este puede ser nuestro último día. No es silencio de cobardía, pues todos somos voluntarios aquí. Es más bien silencio de incertidumbre y reflexión.

Ruidos y gritos, ya vienen. Miro por la ventana y ahí están esos hijos de puta. Han apostado todas sus cartas. Infantería y material de apoyo. Son soldados profesionales y nosotros simples milicianos. Las vamos a pasar putas. Bien, es a eso a lo que hemos venido.

De un primer vistazo, parecen pocos hombres pero, poco a poco, como hormigas, aparecen más en el horizonte, por los flancos, de frente. De cualquier rincón salen más y más soldados. Es un mar de uniformes verdes que vienen directamente hacia nosotros. Vamos a perder la posición, pienso. Y es un pensamiento claro como el agua. Vamos a perder la posición y no hay nada que podamos hacer para impedirlo.

El primer disparo pasa rozándome la oreja. Su agudo silbido es un aviso de que la muerte está aquí, conmigo, acompañándome en cada paso que doy. Un fuerte grito y el sonido de hueso roto y carne rasgada es lo siguiente que escucho. Miro detrás de mí. Un compañero cae fulminado al suelo de un certero disparo en la cabeza. Primera sangre del día. Instintivamente me agacho inmediatamente. Más disparos se suceden y una granada explota en una de las salas contiguas. Tenemos que hacer algo, y hacerlo rápido. Esto se está convirtiendo en una trampa para ratones. Varios hombres disparan a través de la ventana y un par más de ellos están bloqueando la puerta de entrada con todo lo que encuentran. Nos hará ganar tiempo, pero solo minutos. Tenemos que salir por pies de aquí. Otro soldado cae muerto. Su sangre me mancha la cara, con su caliente caricia. Sin tiempo para pensar en lo ocurrido me levanto rápidamente. ¡Vamos, vamos, vamos! ¡Tenemos que salir de aquí! Como si llevasen esperando toda la vida oír esas palabras, mis compañeros de armas me siguen en veloz carrera a través de las estancias de la Facultad. A nuestro paso tiramos todo lo que está a nuestro alcance para dificultar el avance al enemigo: Sillas, mesas, estanterías… todo.

La lluvia es lo primero que siento al salir del edificio. Cae en fina pero incesante cortina y sus diminutas gotas son un bálsamo para mi cansado ánimo. Más disparos. Provienen de nuestra espalda. Parece que los obstáculos que hemos puesto no han servido para nada. No me sorprende.

-¡Nos replegamos hacía el Clínico!

La orden llega como un eco lejano entre tanto caos. Como predije, hemos perdido la posición. Alzo la vista y busco en la lejanía el hospital mientras no paro de correr. No parece tan lejano. Solo espero que nos vaya mejor en este nuevo emplazamiento. Si seguimos cediendo terrero se acabará en un abrir y cerrar de ojos. Y no he recorrido media España para venir aquí y que se acabe antes de empezar.

Ya es de noche. No se ha producido ningún ataque nuevo desde que nos atrincheramos en el clínico. Parece que pasaremos una noche tranquila. Aunque nunca se sabe. Mañana será otro día y volveremos a la lucha.

guerra0003

Hospital Clínico San Carlos, tras los combates.

Tantas y tantas veces he pasado y recorrido las facultades de ciudad universitaria y hasta hace bien poco no tenía constancia de que había sido protagonista clave de la defensa (o la ofensiva, según se mire) de Madrid durante la Guerra Civil. Tuvo lugar entre el 15 y el 23 de Noviembre de 1936 y el objetivo por parte de las milicias republicanas era la “defensa de la capital a toda costa” y para ello era necesario detener el avance de las columnas al mando del general Varela y evitar la caída de Madrid.

Lo que narro en el pequeño relato que sirve como introducción es el avance de la Columna Durruti desde su llegada a Madrid el domingo 15 de Noviembre hasta su posterior retirada hacía el Hospital Clínico San Carlos el martes 17 de Noviembre. Esta columna estaba formada por milicianos voluntarios de ideología anarquista que partieron de Barcelona el 24 de julio con la intención de liberar Zaragoza. En noviembre, su comandante, Buenaventura Durruti, fue llamado para ayudar en la defensa de Madrid aunque solo se le permitió movilizar a unos 1400 soldados de los 6000 que contaba la columna por aquellas fechas.

El día 19, jueves, Durruti es herido de muerte de un disparo a bocajarro en el pecho. Rápidamente es trasladado al Hotel Ritz, sede del hospital de sangre de las milicias catalanas, donde muere al día siguiente a las 4 de la madrugada.

En los siguientes días la Columna sufre numerosas bajas debido a los constantes combates de los días 20 y 21 de Noviembre. Ese mismo día, el 21, se concentran ya casi tres mil efectivos atacantes en margen izquierdo de la orilla del manzanares, repartidos entre los diferentes edificios tomados de la Ciudad Universitaria. Vicente Rojo anuncia en una reunión de control a la Junta de Defensa de Madrid que escasean municiones básicas y las acciones de reconquista del cerro Garabitas han sido infructuosas. La Casa de Velázquez arde y el Clínico es retomado de nuevo. Las posiciones se han fijado y ya no se producirán avances significativos por parte de las tropas asaltantes.

 

Son pocas las huellas que quedan de todo aquello, rastros que nos hagan recordar que el espacio que hoy se llena de estudiantes y conocimiento fue, hace poco menos de 80 años, uno de los escenarios más sangrientos e importantes de la defensa de Madrid durante nuestra Guerra Civil.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s