De Zarzas y Zarzuelas

Si algo le quedaba por inventar a Madrid y a los madrileños (por si alguno dudaba a estas alturas) era un género musical. Y no uno cualquiera, sino uno en el que tenga cabida lo mejor de la ópera italiana y el costumbrismo de raíz local. Música, canto y teatro se mezclan para crear nuestro género lírico: La Zarzuela.

¿Y Por qué Zarzuela? ¿De dónde proviene este vegetal nombre? Algunos diréis ¿Por qué no? Pero el nombre no es cuestión de arbitrariedad no, es más bien una cuestión lógica. Si el palacio donde se representaron las primeras obras del género se llamaba también, precisamente, el Palacio de la Zarzuela, ¿No deberíamos llamar al espectáculo teatral del mismo modo? Bien, pues esto es justo lo que debieron pensar los encargados de levantar el Palacio de la Zarzuela y el mismo rey, Felipe IV. Por lo visto, esta era una zona rodeada de zarzales y arbusto de todo tipo, por la que discurre un arroyo, llamado zarzuelo, y del que el Palacio y el género musical toman el nombre. O quizá fue al revés…. Lo que está claro es la que la zarzuela nació aquí, en pleno siglo XVII gracias a la entusiasta afición del rey a los espectáculos teatrales, repletos de efectos y música, rodeado de sus cortesanos en opulentas fiestas a mayor gloria de su persona. Contrataba pequeñas compañías madrileñas que representaban obras donde se alternaba el canto con pasajes hablados. La mayoría de estas primeras obras versaban sobre temas mitológicos. Nada que ver con los temas costumbristas y populares que se abordarían en plena madurez del género.

hidalgo

Juan Hidalgo.

Las primeras zarzuelas que se consideran como tales, son, entre otras, El jardín de Falerina (1648), La fiera, el rayo y la piedra (1652), Fortunas de Andrómeda y Perseo (1653), El golfo de las Sirenas y El laurel de Apolo, todas ellas de Pedro Calderón de la Barca. El compositor encargado de ponerle música al drama se ha perdido en la noche de los tiempos pero, en el caso de El Laurel de Apolo, la música fue obra de Juan Hidalgo, arpista y compositor de la corte, uno de los autores de música teatral más conocido en la segunda mitad del siglo XVII. Estrenada el 4 de marzo de 1658 para celebrar el nacimiento del príncipe heredero Felipe Próspero, aún se conserva la música de esta reliquia de la Zarzuela.

Esta primigenia forma de zarzuela fue muy popular a finales del siglo XVII, pero con la llegada de los borbones, su interés decayó de forma drástica, en favor de la ópera italiana, muy del gusto de Felipe V. Aunque no todo estaba perdido, Viento es la Dicha del Amor, con música José Nebra y libreto de Antonio de Zamora, fue estrenada el 28 de Noviembre de 1743 con gran éxito, en medio de la marea italiana.

Pero fue en el siglo XIX cuando la zarzuela resurgió con más fuerza que nunca. Compositores como Hernando, Barbieri, Gaztambide o Inzenga y directos de escena como Salas, fundan la Sociedad Artística, con la que difunden la zarzuela por todo el territorio español. Obras como Jugar con fuego, de Barbieri, estrenada en 1851 en el Teatro del Circo y Catalina de Gaztambide, estrenada el 23 de Octubre de 1854 tuvieron mucho éxito, siendo las piedras angulares del renacer de la zarzuela durante el siglo XIX. Otro gran compositor de esta época fue Emilio Arrieta y su obra más conocida, y una de las mejores zarzuelas de todos los tiempos, Marina, estrenada en el Teatro del Circo el 21 de Septiembre de 1855. Años más tarde, en 1871, Arrieta la transformó en una ópera añadiendo un acto, tres dúos y un rondó final. Fue estrenada el 16 de Marzo de 1871, en Teatro Real de Madrid.

Soroza3

Pablo Sorozábal.

Paralelamente a este resurgimiento serio de la zarzuela, surge un subgénero popular: El género chico. Caracterizado por una duración más breve que la zarzuela grande, lo que permitía abaratar los costes de producción y, por tanto, el precio de las localidades, sus argumentos trataban temas populares, ofreciendo un reflejo de la vida cotidiana madrileña y su música estaba fuertemente influenciada por el folclore español: boleros, jotas, seguidillas, pasacalles, fandangos, soleás, habaneras y, por supuesto, el chotis. Este acercamiento costumbrista fue denostado por la crítica, que considero este nuevo género teatral un insulto a las formas cultas pero el público lo aplaudió, haciéndolo suyo, tarareando los números y melodías como ecos de una tradición musical ancestral. Como resultado de esto, tres nuevos teatros fueron creados: El Teatro Martín, el Lara y el Eslava. Obras como La Gran Vía, con música de Federico Chueca y Joaquín Valverde y con liberto de Felipe Pérez y González o La Revoltosa de Ruperto Chapí y libreto de José López Silva y Carlos Fernández Shaw, son muestras de que el género chico alcanzó altas cotas de popularidad y maestría artística.

Con la llegada del siglo XX la zarzuela experimenta un nuevo cambio. Se rescata la zarzuela grande en pretensiones musicales y escénicas, pero inspirada en los patrones del género chico. Es decir, historias costumbristas, de hombres y mujeres de la calle, que sufren, viven, lloran y aman en un ambiente urbano o rural humilde. Inmensamente conocidas, aún hoy, son Luisa Fernanda (Federico Moreno Torroba), La Tabernera del Puerto y La del Manojo de Rosas (Pablo Sorozábal), Los Gavilanes (Jacinto Guerrero). La mayoría de estas obras pertenecen a la década de los años 20 y 30, años en donde se producen las zarzuelas más famosas del repertorio y también las más maduras.

2011_4_3_RJOcO7JKJulOU4nJwU4cn

Cartel Original de Luisa Fernanda de Federico Moreno Torroba.

Con el correr de los años la zarzuela fue cediendo terrero a otras formas de entretenimiento más moderno, como el cine o la televisión y actualmente es un género extinto. El Teatro de la Zarzuela de Madrid, lleva a cabo una labor de mantenimiento de la zarzuela, aunque con tan solo cuatro o cinco obras por temporada. Parecen pocas y son pocas, pero los altos costes de producción hacen imposible sacar a flote más representaciones para un género cuyo público objetivo supera los 60 años. Es posible que la Zarzuela se extinga definitivamente algún día, pero hasta entonces que mejor forma de conocerla que acercarse al teatro y disfrutar de una de estas obras tan españolas y tan madrileñas.

P.D:

En abril, el Teatro de la Zarzuela ofrece un programa doble con Black el Payaso de Pablo Sorozábal y I Pagliacc,, ópera de Ruggero Leoncavallo en un prólogo y dos actos. Las entradas las podéis comprar en este enlace:

https://www.entradasinaem.es/ListaEventos.aspx?id=7&idEspectaculo=454

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s