Madrid, capital del reino de Armenia.

Desde los remotos confines del Caúcaso, salpicada de imponentes e inexpugnables montañas e inmensas, casi infinitas llanuras, donde los vientos azotan con pertinaz fuerza sus estepas, sus bosques, sus ríos y sus lagos se encuentra el país de Armenia. Un país de historia milenaria, de rica cultura y que ha sufrido la ocupación a lo largo de los siglos, de Persas, Otomanos y Soviéticos. Un país que a nuestros ojos queda lejano y remoto, del que siempre hemos oído hablar, pero que nos cuesta situarlo, un país, en fin, exótico.

León V de Armenia

León V de Lusignan, Rey de Armenia (1374-1393).

Pues bien, este pequeño país tuvo como capital, por unos breves años, a Madrid o, más correctamente, al señorío de Madrid, regalo de Juan I de Castilla. ¿No es algo increíble? Esta es una de las muchas carambolas de la Historia y que crean hechos absolutamente inconcebibles como este.

Todo comenzó en 1374, cuando Armenia estaba inmersa en una guerra contra los mamelucos egipcios, por preservar su independencia. El rey Armenio, León V de Lusignan (en armenio Լեիոն Զ), cristiano ortodoxo, se refugió del ataque de los mamelucos en su fortaleza de Kapan, donde finalmente se rindió y fue capturado, llevado a El Cairo en 1375 y encarcelado allí durante varios años, tras negarse a abjurar de su religión. Envío mensajes de socorro a varios reinos europeos sin obtener respuesta de ninguno de ellos. Pero hubo dos reinos, dos reyes, que si contestaron a su llamada de auxilio. Estos fueron Juan I de Castilla y Pedro IV de Aragón y III de Cataluña. Juan I de Castilla consiguió que León V quedara en libertad, pero éste perdió su reino. León V, libre y sin nada que gobernar trato de buscar refugio en la Iglesia pidiendo ayuda para recuperar lo que había perdido, y visitó al Papa Clemente VII. El Papa solo le dio apoyo moral y palabras de ánimo, pero nada de dinero ni territorios. Lo mismo le ocurrió con Pedro IV de Aragón y entonces volvió sobre sus pasos a Castilla, donde Juan I le otorgó en 1383, como hemos dicho antes, el señorío de Madrid, y las ciudades de Andújar y Villareal (actual Ciudad Real). Estos tres territorios daban una renta anual a León V de 150.000 maravedíes.

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Juan I de Castilla, rey de Castilla (1379-1390).

Como señor de Madrid, León V  prometió a los madrileños mantener sus privilegios de los que hasta entonces gozaban y eligió el Alcázar para instalarse y celebrar que la nueva capital de su reino, el de Armenia, sería Madrid.  Pese a las buenas intenciones que no dudamos que tuviera León V, al pueblo de Madrid no le parecieron tan buenas, y consiguieron de Juan I la promesa de que a la muerte de su nuevo Señor, la ciudad retornaría al Reino de Castilla.

Al poco tiempo, en 1384, León V se traslada a París, pero se mantiene como titular del señorío de Madrid hasta el fin de sus días en 1391. Una vez fallecido las Cortes reunidas en Madrid bajo el reinado de Enrique III, y bajo la presión de los madrileños, revocaron el señorío. En aquella sesión de la Cámara, Enrique III obtuvo las rentas adjudicadas a León V y el sitio de El Pardo como residencia real y coto de caza.

Un episodio, sin duda, singular de nuestra Historia, aunque no único en el conjunto de España. Durante un breve período de tiempo, en el siglo XIV, el reino de Albania fue anexionado al reino de Navarra bajo el reinado de Carlos II, pero eso ya es otra historia….

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