El Ángel Caído

Por su orgullo cae arrojado del cielo con toda su hueste de ángeles rebeldes para no volver a él jamás. Agita en derredor sus miradas, y blasfemo las fija en el empíreo, reflejándose en ellas el dolor más hondo, la consternación más grande, la soberbia más funesta y el odio más obstinado.

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Ilustración para la edición de 1866 de “El Paraíso Perdido”. Gustav Doré.

Así describe la caída de Lucifer (en latín, el portador de luz) la tercera y cuarta estrofa del Canto I de El Paraíso Perdido de John Milton.

Efectivamente, como todos sabemos, Lucifer, también llamado el Ángel Caído, era el ángel más hermoso y bello de cuantos había en el paraíso. Pero si algo había en él más grande que su belleza eso era, sin duda, su soberbia. Pues se reveló contra Dios por querer ser como él, ser un Dios también. Otros ángeles le siguieron en su batalla contra el creador y éste, como castigo, les expulsó del cielo condenándolos a pasar la eternidad en la tierra.

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Detalle de la escultura “El Ángel Caído”.

En Madrid hay una estatua que relata está caída a los abismos. La Fuente del Ángel Caído o Monumento del Ángel Caído se encuentra en los Jardines del Buen Retiro en la Glorieta del Ángel Caído, sobre el solar que ocupaba la Fábrica de Porcelanas de la China, destruida durante la Guerra de la Independencia en 1813.

En 1877, durante su tercer año como pensionado en la Academia Española de Bellas Artes de Roma, el escultor madrileño Ricardo Bellver (18451924) realizó en yeso la obra llamada El Ángel Caído. Al año siguiente ganó con ella, por cinco votos contra dos, la Medalla de Primera Clase en la Exposición Nacional de Bellas Artes, celebrada en Madrid.

La obra fue adquirida por el Estado por 4.500 pesetas, según la tasación previamente efectuada por el Jurado de la Exposición, y se decidió enviarla a París, con motivo de la Exposición Universal de 1878.

El Ángel Caído pasó luego a formar parte de la colección del Museo Nacional. En octubre de 1879 su director, Benito Soriano Murillo, sugirió a la Dirección General de Instrucción Pública exponer la obra al aire libre.

La petición fue aceptada y la escultura se cedió al Ayuntamiento de Madrid para su instalación en un lugar público de la capital, siendo elegido el jardín del Buen Retiro para este cometido. Con motivo de este nuevo emplazamiento, en mayo de 1880, se encargó al arquitecto Francisco Jareño, que diseñara un pedestal sobre el que se apoyaría la obra de Bellver. Se ejecutó en granito, bronce y piedra, adoptando la estructura de una fuente con un amplio pilón. El conjunto fue inaugurado oficialmente en 1885.

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Fuente de “El Ángel Caído”.

Con la cabeza boca arriba, desplegadas las alas, contorsionado el cuerpo, el brazo izquierdo sobre su frente y abierta la boca en gesto de espanto e incredulidad, Lucifer, el que porta la luz, mira hacia arriba, hacía el paraíso perdido, expulsado por el mismo Dios a quien osó traicionar. Su brazo derecho y sus piernas son ya presa de las serpientes que lo arrastran al abismo dejando de ser, en su caída, Lucifer, para convertirse, por toda la eternidad, en Satanás (en hebreo adversario).

Como curiosidad comentar que la Glorieta del Ángel Caído se encuentra a una altitud topográfica oficial de 666 metros sobre el nivel del mar, lo que ha suscitado numerosos comentarios sobre su poder místico.

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