Julia

Las ciudades son un fresco vivo de gentes, culturas, modos de vida y, también, de leyendas. Las leyendas son un espejo donde se reflejan las vivencias, anhelos y forma de ver la vida de las gentes que las pueblan. Madrid, en su centenaria historia, y gracias a sus gentes ha ido generando cientos de leyendas, algunas más increíbles que otras, pero todas ellas fascinantes.

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Calle del Pez.

Una de ellas es, sin duda, la historia de Julia. Solo conocemos su nombre. Ni apellidos, ni procedencia, no sabemos si quiera como era. Aunque lo que sí sabemos es que era una mujer valiente y con las ideas muy claras, a juzgar por lo que cuenta la leyenda que hizo.

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Escultua de Julia en la calle del Pez.

Julia, en el Madrid de 1840, como a todas las mujeres de la época, no le estaba permitido acceder a estudios universitarios. Julia solo quería estudiar, seguir formándose, quería saber, conocer que había más allá. Pero no le estaba permitido hacerlo. Decidió que nada ni nadie le diría que hacer con su vida. Que ningún obstáculo sería lo bastante grande como para hacerla arrodillarse para no levantarse jamás. Abrió el armario de su hermano, estudiante universitario (lo que ella más anhelaba) y se viste como tal, como un hombre. Es una decisión difícil, arriesgada, pero está dispuesta a hacer cualquier cosa para poder estudiar. Si la delatan, la deshonra y el escándalo caerían sobre ella y su familia como el mazo acusador que dicta sentencia. Duda unos instantes pero enseguida deshecha esos pensamientos de su mente. Solicita el acceso en la Universidad Central, en el barrio de San Fernando, y es aceptada como uno más. Nadie sospecha nada. Dejar de ser ella misma durante gran parte del día no debió ser fácil para Julia. Tenía que comportarse como un hombre, hablar como un hombre y pensar como un hombre. Pero nada de esto importaba a Julia, pues solo quería estudiar, a cualquier precio. Y lo consiguió.

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Detalle de Julia.

Esto es lo que cuenta la leyenda (y unas cuantas licencias por mi parte) sobre Julia. Jamás sabremos si la historia es cierta o no. Ni siquiera sabremos si Julia existió realmente, pero ¿y si así fue? ¿Os imagináis que hubiera pasado si la hubieran descubierto? ¿Os imagináis el valor, el miedo, la determinación que sentía todos los días Julia?

En 2003, para homenajear a la misteriosa estudiante, el escultor Antonio Santín, creó la famosa escultura que se apoya sobre el Palacio Bauer, en la calle del Pez y la llamó, “Tras Julia”

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