De cómo se Duelaron el Duque de Monstpensier y el Infante Enrique de Borbón

Todo comenzó siendo las 10 de la mañana del día de nuestro señor 12 de marzo de 1870, cuando se presentaron en el exportazgo de las ventas de Alcorcón, los dos duelistas enfrentados; el Infante Enrique de Borbón y el Señor Duque de Montpensier, acompañados de sus respectivos padrinos y de los doctores Don José Sumsi y Luis Leira.

Antoine

Antonio de Orleans, Duque de Montpensier.

Acto seguido se dirigieron a la escuela de tiro en la Dehesa de los Carabancheles y, tras conseguir licencia para usar armas de fuego, comprobaron sus pistolas (que habían sido compradas el día anterior en la Casa Ormaechea en la calle Alcalá Nº 5) y se decidió que el duelo tendría lugar en el blanco de los tiros de cañón.

Iban a retarse en duelo, como caballeros, para defender el honor burlado. Colocáronse los duelistas a una distancia de 9 metros en uno del otro y, apuntando con precisión, disparó primero el señor Infante (pues habían echado a suertes el resultado), errando el tiro, a lo que le respondió el señor Duque con igual resultado.

Disparó una segunda el Borbón y fallo de nuevo el tiro. El de Orleans alzó la pistola y descerrajó una bala que dio entre la caja y la llave de la pistola de su adversario, partiéndose en dos: media quedó incrustada entre los muelles y la otra mitad, chocando en la levita por encima de la clavícula derecha, rompió el paño sin penetrar en el chaleco. Los doctores le examinaron y viendo que no presentaba herida ni molestia alguna el duelo continuó.

220px-Enrique-de-Borbon-y-Borbon-1823-1870

El Infante Enrique de Borbón.

Hizo su tercer disparo el Infante Don Enrique y, por tercera vez, erró el tiro. Disparó entonces Don Antonio y cayó en tierra el Infante don Enrique. Reconocido en el acto por los doctores Sumsi, Leira y Rubio, resultó tener una herida penetrante en la región temporal derecha; las arterias temporales estaban rotas; la masa cerebral, perforada; el sentido y la sensibilidad, abolida; la respiración, estertorosa. Diósele por muerto al Infante Don Enrique de Borbón y Borbón-Dos Sicilias.

¿Y por qué este duelo? Os preguntaréis ¿por qué hubo de resolverse con la muerte la ofensa que sufrió el Duque de Montpensier?

Hay que remontarse a dos años antes de los hechos narrados. En 1868 estalla en España la revolución Gloriosa que derroca del trono a Isabel II. Precisamente Antonio de Orlenas era uno de los conspiradores, junto con Prim y otros generales, que pretendían destronar a Isabel II. Los generales sublevados solo pretendían sustituir la constitución y la reina pero Antonio quería ser Rey de España a toda costa. En 1869 las cortes del gobierno provisional rechazaron la idea de una república para España, y Serrano fue nombrado regente mientras se buscaba un monarca adecuado para liderar el país. Mientras, se aprueba la nueva Constitución (6 de Junio). Por esos momentos Antonio de Orleans perdía la paciencia, ya que Inglaterra se oponia a su candidatura (preferían un rey más maleable) y Prim, el mismo con el que se confabuló se oponía rotundamente a que fuera rey, por lo tanto se barajaba varios candidatos para ser rey de España.

Duelo

En este hervidero político aparece en escena Enrique de Borbón, Infante de España y Duque de Sevilla, de talante liberal y primo de María Luisa Fernanda de Borbón (hijo del Infante Francisco de Paula de Borbón, que era hijo de Carlos IV, y de Luisa Carlota de Borbón-Dos Sicilias, que a su vez por parte de madre también estaba emparentado con el Duque de Montpensier). El 10 de Marzo de 1870, en el periódico “La Época” apareció un artículo firmado por el Infante en el que se declaraba “el más decidido enemigo del Duque francés mientras viviera”, manifestaba un “hondo desprecio por su persona”, lo llamó “hinchado pastelero francés”, y lo acusaba de “truhanería política”  afirmando que “el liberalismo de Montpensier; conducido por la fiebre de hacerse rey, es tan interesado que se merece la terrible lección que impone la justicia de las naciones indignadas.”  De todas estas declaraciones, por lo visto lo que más molestó al Duque fue que lo llamara “hinchado pastelero francés” . El duque de Montpensier, tras asegurarse de la autoría del escrito, mandó sus padrinos (el general Fernando Fernández de Córdoba y el general Alaminos) al Duque de Sevilla. Enrique de Borbón, que no quiso retractarse de lo escrito, aceptó el duelo.

Y el resto, como se suele decir, es historia.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s